Perno y corona
Lo primero es el perno, que es algo así como una tuerca que sueldan al hueso de la mandíbula. El costo: una fortuna. Después viene el diente propiamente dicho que se atornilla al perno. El costo: otra fortuna. (más…)
Las bicicletas tristes
Hay bicicletas que están tristes, como la mía. No hay vuelta que darle, con el tiempo, viene el retiro, que se parece bastante al abandono. Pero ellas, nada. Qué nobleza, después de tanta historia, soportan estoicamente sus jubilaciones en lavaderos, garages, bauleras y balcones… esperando. (más…)
Una misión imposible
Me encanta espiarla todas las mañanas, escondido detrás de una ventana entreabierta del dormitorio, mientras ella se pasea desnuda por la vivienda de enfrente. Pienso entonces en mil formas de acceder a esa hembra hermosa que me vuelve loco, pero todos mis planes se frustran antes de ejecutarlos. (más…)
Conducta en los conciertos
No vamos por el anís, ni porque hay que ir.
(J. Cortázar – “Conducta en los velorios”)
A toda la familia le interesan las expresiones artísticas, pero sobre todo nos encanta asistir a los conciertos musicales. (más…)
La hormiga y la cigarra
Yo siempre fui muy estudiosa. No anteojuda y chupamedias, pero estudiosa. Siempre me saqué las mejores notas, fui a clase con todos los apuntes leídos, entregué anticipadamente todos los trabajos prácticos y cuando pude, pasé primera a dar lección. (más…)
Si no convido, sepan comprender…
Desde que tengo uso de razón, los paquetes de galletitas tienen un tan ingenioso como inútil sistema de apertura. Sí, sí… hablo de las galletitas del kiosco, las que uno compra para la oficina o para la mochila de los hijos. (más…)
El extranjero
Se me ocurren varias cosas que me dan vergüenza, por ejemplo: despedirme de alguien con un gran abrazo a la salida de una fiesta y después ir caminando los dos para el mismo lado. Que un mago me elija como voluntario. (más…)
La culpa la tiene Dustin Hoffman
Sí. Yo escribía poesía en mi adolescencia. Sonetos y verso libre. Escribía muchísimos poemas de diversa índole, y los escondía con habilidad para que mi papá no me pensara poco hombre. (más…)
¡Salud!
El pabellón noroeste del Hospicio Santa Elvira alberga casi exclusivamente a pacientes afectados con Síndrome de Retraso Temporal Específico. Se trata de gente cuya salud es prácticamente normal, excepto por un detalle: alguna de sus funciones corporales se encuentra notablemente ralentizada con respecto al resto. (más…)